VIII Curso de Iniciación a la Fotografía Digital

El pasado sábado 3 de Octubre se celebró la Octava edición de este curso de fotografía. En esta ocasión, tuve el placer de formar a 11 valientes aficionados, un grupo extenso pero para nada difícil. Suena a tópico, pero me siento afortunado de haber sido monitor de más de 70 personas y todas ofreciendo lo mejor de ellas. Así, hacéis que impartir estos cursos sea al menos tan divertido para mí, como para vosotros. Como decía hace unos días, en estas actividades me siento tanto profesor como alumno, a la par que enseño, aprendo de vosotros.

La filosofía de esta edición era la misma que las anteriores, un bloque matinal de teoría que daba paso a un segundo bloque por la tarde, este último totalmente práctico. Respecto a la clase teórica, como ya comenté hace unas semanas, hemos tenido la innovación de disfrutarla dentro de una sala de cine, habilitada con butacas y proyector. Como podéis ver, los cursos aumentan en cantidad de alumnos, calidad de la presentación, de la ponencia y de la documentación. Este curso que nació como una actividad entre amigos se coloca entre una de las actividades fotográficas más demandadas de la provincia.

Por la tarde, nos desplazamos hasta la Guadalajara capital para disfrutar de una tarde práctica, una ruta guiada donde pusimos a prueba los conocimientos explicados por la mañana.

Otra de las cosas que más me gustan de esto es ver como la gente disfruta minuto a minuto. Risas, bromas y gestos de complicidad entre alumno-monitor y alumno-alumno. Tras varias horas, la vergüenza desaparece y empezamos a disfrutar como grupo, apoyándonos unos en otros, aprendiendo y retándonos entre los mismos. Esto, no es gracias a mí, sino a los asistentes que como decía, ponen todo de su parte para que estas actividades sean tan divertidas.

Con la llegada del atardecer, retamos a esa maravillosa luz de última hora. Potente y rasa. Probando distintos puntos de medición de exposición, enfoque y composición. A continuación, una imagen más de casi todos los integrantes del grupo.

Llegada la noche, estas 9 horas de formación llegaban a su final, como llega el fin de esta entrada. Este resumen que escribo apenas unas horas después de haberme despedido de este maravilloso grupo, un conjunto de personas que durante unas horas fueron alumnos y terminaron siendo compañeros.

Antes de despedirme, quería agradecer el gesto de una de las alumnas, que amablemente me entregó un regalo de agradecimiento una vez terminada la sesión matinal. Ana, muchas gracias por el detalle, sin ninguna duda el último punto de dulzura para cerrar esta estupenda jornada.