IX Curso de Iniciación a la Fotografía Digital

Hace dos semanas celebrábamos la Octava edición del Curso de Iniciación a la Fotografía Digital y este fin de semana hemos tenido el placer de impartir la novena. Una vez más, un grupo animado, interesado y fácil de llevar. Es un privilegio contar con gente que te hace tan grande.

Respecto a la filosofía del curso, como las anteriores ediciones, durante la mañana se impartió la clase teórica en el Centro Joven de Marchamalo. Por segunda vez, pudimos disfrutar de la fantástica sala de cine habilitada con proyector y butacas. Hace dos semanas ni quiera tuve tiempo de fotografiar esta escena, por esto en esta jornada no pude dejar pasar la ocasión de retratar al menos dos momentos de la clase matinal.

Tras el descanso del mediodía, comenzó la sesión práctica. Para mí, es quizás el punto más positivo de esta actividad que ya arrastra nueve ediciones. Como digo siempre, me sorprendo al ver la evolución de este curso, habiendo nacido entre amigos. Aprovecho para agradecer la participación a las decenas de alumnos que ya han pasado por aquí, los que han sido aconsejados y los que siguen recomendando la actividad.

Este sábado, tuve el placer de fotografiar a 10 nuevos aficionados a la fotografía. Una cantidad bastante extensa para un único monitor, pero gracias a su buen comportamiento, atención y paciencia pudimos realizar el curso con dinámica.

Durante la tarde, como de costumbre, realizamos una de las rutas que ya tengo planificada y ensayada. Este recorrido nos ofrece siempre la posibilidad de practicar distintos tipos de fotografías, jugando con los desenfoques, velocidad de obturación, composiciones, etc. Mientras ellos ponen a prueba sus conocimiento y yo resuelvo dudas en el momento, intento representar además cómo se viven y disfrutan estos cursos.

Cuando apenas llevábamos una hora de tarde, cuando le empezábamos a coger el punto a esto de la fotografía el mal tiempo nos sorprendió con una lluvia, tuvimos que improvisar y resguardarnos en una cafetería. Aquí toda la planificación del curso se venía abajo, llegó el momento de inventar e intenté a toda costa no perder el tiempo, improvisando de alguna manera en la terraza de la cafetería unos cuantos ejercicios. Lamento enormemente esa molesta lluvia y espero que al menos, valoraseis la intención de aprovechar o amenizar los minutos que pasamos sentados en esa terraza.

La lluvia apenas cesó durante la tarde, por lo que resguardados entre soportales y calles, intentamos aprender y disfrutar de la fotografía todo aquello que estuvo en nuestra mano.

Por último, agradecer una vez la confianza de estos 10 nuevos compañeros de afición, a los que sinceramente les deseo lo mejor en este camino. Siempre recordaré, junto a la octava edición, cómo a este mes de octubre cargado de muchísimo trabajo fotográfico le habéis dado un toque de cariño y consciencia importante.